Ganan el 4% de cada venta: una pega que sólo requiere práctica y talento para vender.

Una casualidad llevó a la periodista Ana María Blanco a convertirse en corredora de propiedades. “ Una amiga trabajaba en eso y cuando nos juntábamos en el gimnasio me comentaba sus peripecias. Siempre me decía que yo estaba pintada para corredora”, recuerda. Hasta que un día tuvo que lanzarse a la piscina.

“Mi amiga se iba de viaje y me pidió que me hiciera cargo de su negocio. Me contó como era todo y ahí estaba yo, vendiendo un departamento. Me encantó la experiencia”, dice Anita. Luego hizo un curso de corretaje para profesionalizarse: “En este medio hay muchos provisadores, pero necesitas mucha información para vender una propiedad. Por ejemplo cotejar datos con la municipalidad, aunque el cliente se enoje. La principal virtud de un corredor es ser transparente y velar por las dos partes del negocio, tanto el comprador como el vendedor”, comenta la periodista, devenida en socia de la amiga que la llevó al mundo de los bienes raíces.

Son los vericuetos de una actividad que cualquiera puede realizar sin limitaciones ni exigencias previas, luego de que la ley 18.796 de 1986 derogara el Registro Nacional de Corredores de Propiedades. Para empezar basta iniciar actividades en el Servicio de Impuestos Internos. ¿Vale la pena dar ese paso?

“El corredor no tiene sueldo definido”, aclara Ariel Arancibia, presidente de la Asociación Gremial de corredores de propiedades de Chile. Coproch. Aunque no existe una regla fija para acordar cuánto cobran por sus servicios, sí hay parámetros de mercado. “Lo habitual es que el corredor recibe el 2% del valor de la propiedad (generalmente sin impuesto, porque es con boleta de honorarios), que pagan tanto el vendedor como el comprador”, explica.

Es decir, en una venta se ganaría el 4% del valor en que salió la vivienda. No está nada de mal: por ejemplo, por un departamento que se vendió en 2.000 UF unos 50 millones, no muy caro por estos días – el corredor se quedaría con casi $1.900.000 (aunque aveces cada parte tiene su corredor y el monto se reparte).
Para los arriendos se estila cobrar 50% de un mes de renta, que pagan tanto arrendador como arrendatario. Osea, si un departamento se arrienda en $400.000 pesos, el corredor recibiría por su trabajo $200.000 de cada parte.
“A veces nos sacamos el gordo y vendemos una propiedad de 100 o 200 millones de pesos, pero hay que descontar los gastos operacionales, oficina, mucho teléfono, combustible, gastos de notaría y papeles”, cuenta Arancibia, cuyo organismo está bregando para que vuelva a implantarse el registro nacional.

Aunque no se pide cartón para ejercer, igual una buena opción son los cursos de corretaje, que en pocas semanas entregan la base para moverse con soltura en la compraventa. Tienen ramos como Introducción a la legislación inmobiliaria, Análisis Jurídico de contratos, Técnicas de Venta, Operación de Corretaje o Tasaciones.

Marcelo Barretón, lleva más de 30 años ejerciendo la profesión e imparte clases E-Learning Group. Opina que no es necesario ser tan conversador y canchero para convertirse en un as de las transacciones inmobiliarias. “Más importante es conocer el derecho de propiedad y la valorización de propiedades”, recalca.

Aunque no se exigen estudios ni cartones para ejercer, hay cursos intensivos para aprender las mañas del oficio.

¿Cuánto cuesta estudiar para ser corredor de propiedades?

Institución — Duración — Valor

Learning Group — 35 horas — Valor: $171.000
Coproch — 87 horas — Valor: $250.000
Acop — 69 horas — Valor: $250.000
Instituto Inmobiliario de Chile — 72 horas — Valor: $260.000

Fuente: lun.com